Un agente secreto es enviado a Suiza para liquidar a un espía de quien desconoce los rasgos personales. Otro brillante ejercicio de suspense y espionaje de Hitchcock, todavía en su etapa británica.
Dicen que los cuentos deben contarse tal y como fueron escritos. Roald Dahl nunca estuvo demasiado de acuerdo con eso. Por eso este sábad...
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