Demasiado pronto, demasiado joven.
Tus compañeros de la biblioteca pública, esa en la que tanto creías, estamos impresionados, dolidos, tristes.
Te recordaremos, Martín.
Hasta siempre.
Dicen que los cuentos deben contarse tal y como fueron escritos. Roald Dahl nunca estuvo demasiado de acuerdo con eso. Por eso este sábad...
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