

Entre libros, pinceles y mucha imaginación, la Biblioteca de Marchena-Aguaderas se convirtió en un pequeño taller de historias hechas a mano.


Entre libros, pinceles y mucha imaginación, la Biblioteca de Marchena-Aguaderas se convirtió en un pequeño taller de historias hechas a mano.Dicen que los cuentos deben contarse tal y como fueron escritos. Roald Dahl nunca estuvo demasiado de acuerdo con eso. Por eso este sábad...
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