Entre libros y estanterías,
ha crecido un árbol diferente.
No da sombra ni manzanas,
da abrazos escritos con tinta valiente.
Sus ramas no tienen hojas,
tienen corazones de colores,
que guardan palabras pequeñas
capaces de hacer gigantes los corazones.
“Te quiero”, “Gracias por estar”,
“Eres importante para mí”…
frases que parecen sencillas,
pero que cambian el mundo, sí.
Cada niño y cada niña
colgó su deseo en el árbol,
como quien siembra esperanza
en el rincón más bonito del barrio.
Y la biblioteca, testigo silenciosa,
se llenó de risas y emoción,
porque cuando se escriben buenos deseos
los libros laten al mismo son.
Gracias a todos los pequeños artistas que han hecho florecer este rincón.
Porque cuando los niños escriben con el corazón,
el mundo se vuelve un lugar un poquito mejor. ✨




0 comentarios:
Publicar un comentario
Dejanos tu comentario.